La luz: ¿mucha? ¿poca? ¿Cuándo es suficiente?

Uno de los factores más importentes a la hora de iluminar y caracterizar un ambiente es la iluminación. ¿Por qué hay gente que cree que hay que iluminar una estancia como si fuera una mesa de operaciones? En general, por supuesto siempre hay excepciones, en una estancia deben estar “bien” iluminados objetos o zonas puntuales. No es necesario utilizar una luz cenital, casi siempre blanca, que lo único que hace es hacer el lugar más inhóspito, frío y poco acogedor. Pocas cosas hay que hagan más agradable una estancia que una buena iluminación: ni mucha ni poca; la JUSTA.

Esto es extensible a las tiendas. Hace unos años, cuando se hacía un proyecto para una tienda, se repartían focos por doquier por todo el espacio, y luego se añadían más fuentes para iluminar puntos como estanterías, maniquíes y mostradores.

Ahora mismo, la tendencia es la contraria. ¿Para qué necesitamos luz en todo el espacio si queremos llamar la atención en la ropa?¿porqué gastar vatios, y porqué no, dinero, iluminando nada?

El extremo, a mi modo de ver, lo ha llevado a cabo una cadena americana de ropa; creo que se han pasado. Vamos, que entras en sus tiendas y no sabes si te has quedado ciego o es que se ha ido la luz.

Capítulo aparte los restaurantes. Los dejamos para otro día.

En fín, para gustos los colores, y para la vista, la luz..con moderación, eso sí.

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